Esta tesis trata sobre cómo las construcciones culturales han condicionado la forma en que el cuerpo femenino es percibido y habitado, especialmente en relación con la intimidad, el deseo y el juicio social. Analiza cómo estas normas, transmitidas desde la familia y el entorno cultural, se interiorizan desde edades tempranas y generan tensiones como el miedo, la autocensura y la desconfianza en los vínculos.
A través de una serie de dibujos de cuerpos femeninos desnudos a escala humana, el proyecto propone representar el cuerpo desde la calma y la naturalidad, alejándolo de las miradas que lo regulan. De esta manera, la investigación busca abrir un espacio de reflexión sobre la posibilidad de resignificar la relación con la corporalidad, cuestionando las ideas que históricamente han vinculado su exposición con el valor personal.