“Lloró mi corazón de pena y de dolor, yo no sé la razón de no encontrar su amor”
-Pastor López
La obra es un artefacto popular creado para el goce, una celebración de lo banal desde la extravagancia y una parodia del sentir humano desde lo kitsch. La obra se compone de dos partes: un retablo que reúne imágenes y video inspirados en cinco personajes que encarnan facetas icónicas de la cultura visual popular —las cantinas, las fiestas de quinceañera, la música decembrina y el vallenato—; y una base ensamblada con piezas de carros deshuesados, luces y objetos cotidianos que funcionan como reliquias profanas.
La instalación propone llevar al extremo cada gesto, imagen y sonido, hasta volverlos ridículos y artificiales. En su construcción híbrida confluyen espacios como la iglesia, el lichigo, el billar, la casa familiar y el taller de carros, generando una estética del exceso donde lo íntimo y lo público, lo religioso y lo profano, lo festivo y lo decadente se entrelazan.
Mediante la ironía y la acumulación visual, la obra invita a reflexionar sobre aquello que consideramos “natural” en nuestra cultura visual: las formas de celebración, los ídolos populares y las decoraciones sobrecargadas. Es un ejercicio de crítica desde el artificio, donde el exceso revela la teatralidad de nuestras propias prácticas culturales.