Es un proyecto que se compone principalmente de dos cosas: un tejido en cabuya y árboles modelados en barro. El tejido son alrededor de 10 tejidos en los que construyo la “copa” de los árboles de barro. Los troncos buscan ser una construcción y materialización de cada uno de los árboles que componen mi paisaje. Son ideas mezcladas, cortezas que no intentan imitar sino evocar la sensación de esos miles de árboles que han acompañado mi camino. Son árboles en barro, sin quemar. Barro que viene de distintas regiones de Colombia y me han compartido sus técnicas y saberes para mantener el barro sin quemar, en otras palabras, para mantener el trazo vivo. El tejido y los troncos construyen una imagen de ese paisaje y ese bosque interno, que guarda recuerdos, conexiones y conversaciones profundas que he tenido tanto con la naturaleza, como con las personas que me han enseñado a tejer, y el barro que conecta mi proyecto con alfareros de distintas zonas de Colombia.