Este proyecto nace de una obsesión con las hormigas. Consiste en cinco pinturas de gran formato que declaran su presencia y, con ella, la grandeza de lo diminuto. Se trata de dejarse apoderar por esta obsesión, de permitir que sean ellas quienes se apoderen de la imagen, del color y del espacio. Así como de ir más allá de la representación, aprendiendo a mirar lo diminuto y reconocer su fuerza y lugar en un mundo que lo excede.